Una de las principales preocupaciones de los padres es el momento de comenzar a trabajar luego del nacimiento del bebé y cómo afectará a su niño su repentina ausencia. Regresar al trabajo implica buscar una persona de confianza que se encargue de cuidar a nuestro bebé y significa pasar una considerable menor cantidad de tiempo con nuestro niño.

Por esta razón, nos preocupamos cuando notamos que el bebé muestra más apego a la niñera que a nosotros.

 

Una actitud natural

Cuando nuestro bebé pasa todo el día con su niñera, se crean lazos afectivos con ella que lo ayudan a ser más sociable, a desarrollar mejor su personalidad y a hacer más llevadera la ausencia de los padres. Que tu bebé mantenga una buena relación con la niñera indica que se siente atendido y a gusto y esto es solo positivo para el niño.

No te sientas disgustada porque debas regresar al trabajo y dejar a tu bebé a cargo de una niñera. No eres la primera mamá que debe hacerlo y no significa que estés cumpliendo mal tu papel. Mira a la  niñera como una ayuda y un soporte vital para tu bebé en esta etapa.

 

¿Qué puedes hacer?

Antes de irte a trabajar despídete de tu bebé. Háblale y dile qué vas a hacer, que se sienta incluido en tu rutina y no despierte para encontrar que no estás en la casa.

Cuando llegues del trabajo, intenta pasar más tiempo con tu bebé. Cárgalo, abrázalo y háblale. Tu voz y tu tacto son lo primero que conoció y ese vínculo es muy fuerte. Si llegas en la noche, trata de darle la última comida del día y acostarlo tú misma. También puedes leerle un cuento o cantarle.

Recuerda que los lazos que establece con su niñera son buenos para tu niño, pero que en nada reemplazan tu cariño ni disminuyen el amor que siente por ti.