Somos las mamás de la Garrotxa. Las que volvimos de la gran ciudad a la tierra de los grandes paisajes. Nuestros hijos son el auténtico producto de la Garrotxa, y nosotros os contamos como evolucionan y con qué se encuentran

Me encanta esta tierra. MI tierra al fin. Recuerdo cuando me quedé embarazada, y en una misma semana supe que habían atropellado a una amiga mía, que mi padre tenía una enfermedad pulmonar provocada por la contaminación y que habían atracado a mi por aquel entonces pareja. Ese mismo día decidí que esa no era la tierra que le quería entregar a mis hijos, así que me propuse criar a mi hijo en un lugar del que realmente me sintiera orgullosa por su belleza, por sus gentes y dónde le esperara una vida pura, rodeada de magia, esa magia que los pixapins salen a buscar cada fin de semana.

Así empecé a buscar mi rincón lleno de magia, y fue cómo encontré Castellfolit de la Roca. El pueblo por encima de las nubes que terminaría enamorándome. Mi pareja por supuesto no lo entendió, y terminamos rompiendo. Ahora, muy orgullosa, he tenido a otra preciosa hija sola gracias a la inseminación artificial… así que buena suerte Jordi, si quieres ver a tu hijo ya sabes donde estoy y los km que tienes… él todavía te espera para su cumpleaños.

Poco tardaron en surgir nuevas amistades, y me sorprendí a mi misma conociendo a 3 chicas en una situación similar a la mía; y mis padres tardaron solo medio año en venir a vivir conmigo! Mi vida es genial ahora, y todo ello es producto de la Garrotxa. Gracias Garrotxa, sin ti nada de esto sería posible.